Reseña: Si el amor es una isla (Silence Hill #1) - Esther Sanz
Por:
Alex Mendoza
El:
7/30/2017 08:43:00 a.m.
En:
Si el amor es una isla
*Gracias a la editorial por el ejemplar
"A veces, el amor te encuentra en donde menos lo esperas. Dicen que una isla es el lugar ideal para perderse. Yo tuve que llegar al inhóspito Sark, un islote con quinientas almas en el canal de la Mancha, para encontrarme a mí misma".
Existen una variedad de factores que influyen al momento de decidir si un libro te gusta o no. Ya sea que los personajes son encantadores, la historia es cautivadora, o las situaciones descritas son interesantes.
En este caso fue la ambientación. Y es que, sin exagerar, el libro que hoy reseño se encuentra entre los mejor ambientados que he leído en meses.
Luisa es una chica de diecisiete años que necesita un nuevo comienzo para replantear su futuro. Luego de un desliz que la lleva a perder a su mejor amiga y de enterarse que su padre se encuentra enfermo, se ve forzada a aceptar un contrato de un año para pagar el costoso tratamiento en el prestigioso Silence Hill; un hotel ubicado en la isla de Sark, y que a su vez se localiza en el canal de la Mancha.
Apenas pone un pie en la isla, Luisa conoce a Jim, el cochero del hotel, con quien parece entenderse y con quien poco a poco entabla una amistad.
Todo parece en orden hasta que descubre que su nuevo empleo trae consigo una serie de situaciones que la pondrán a prueba y la llevarán a preguntarse en quién puede confiar, protagonizadas principalmente por Patrick Groen, el misterioso joven que dirige el hotel desde las sombras.
La historia está narrada en primera persona por Luisa, quien nos describe sus nuevas tareas como doncella en Silence Hill, sus encantadores paseos por el pueblo, y a raíz del hermetismo con el que son tratados los asuntos del hotel, vamos descubriendo junto a ella que aquel sitio no es lo que parece.
Como dije al principio, la ambientación es excelente y uno de los puntos fuertes del libro. Silence Hill parece un hotel extraído de la Inglaterra victoriana y depositado en el presente, no solo por su aspecto, sino por sus estrictas y anticuadas reglas. El pueblo, a pesar de arraigar costumbres feudales, es un lugar muy pintoresco, con su encantadora librería y cafetería, su simpática taberna, y sus fascinantes paisajes descritos con detalles que perfectamente te permiten visualizar en todo momento.
Afortunadamente la pluma de la autora es lo suficientemente ágil para mantener un ritmo continuo, y ser descriptiva sin volver denso el desarrollo de la historia. Es una narrativa que te cautiva, te transporta y envuelve a la novela en un halo muy particular y grato de leer.
El argumento en un principio te atrapa y la autora consigue despertar tu curiosidad por descubrir los secretos que ocultan las paredes de Silence Hill, revelando únicamente la información necesaria para que el desarrollo no se vea entorpecido. Hay misterio, hay romance y hay pasión. Cada elemento con una dosis adecuada que se mezcla de manera natural.
Honestamente la primer mitad del libro se pasa volando. La curiosidad de la protagonista le da mucho juego a la historia y desencadena la mayor parte de sus vivencias durante su estancia en la isla.
Desafortunadamente llega un punto en el que la historia se tambalea. El encanto inicial da paso a una narración que parece ajena a lo ofrecido hasta ese momento. Se comienza a convertir en una historia de romance mucho más típica, predecible a momentos, poco creíble y que te hace vislumbrar un desenlace que no llegará a buen puerto, sin embargo; la autora nos entrega hacia el final un giro argumental que no he visto venir y nos revela sorpresa tras sorpresa. Aunque debo decir que en lo que respecta al destino de la protagonista, no es un aspecto que me haya convencido del todo.
En cuanto a los personajes, Luisa es una protagonista buena pero sin destacar especialmente. Su personalidad desafiante le conceden cierto atractivo, y aunque a veces es difícil comprender por qué hace lo que hace, en general he disfrutado leyéndola.
Patrick por su parte, ha sido un personaje con el que no he empatizado en absoluto. A lo largo de todo el libro tiene actitudes que me han resultado chocantes, actitudes incluso tóxicas que no me han gustado para nada, y aunque se les trata de dar una justificación, desde mi punto de vista es un punto malo en el libro.
Existen dos personajes secundarios de los que me he quedado con ganas de saber más y que espero que así sea en la segunda parte.
En conclusión, Si el amor es una isla es una historia excelentemente ambientada y que llega a cautivar. A pesar de sus puntos flacos, la historia atrapa y te mantiene interesado. No estoy seguro del rumbo que pueda tomar en la segunda parte, pero me quedo con un buena sabor de boca.
¿Ya conocías el libro? ¿Has leído otros trabajos de la autora? Cuéntamelo en los comentarios.
Hasta la próxima reseña.





